¿Usas el secador como debes? ¿Y la plancha adecuada para alisar? Cada aparato requiere unas normas de uso. Te las contamos.
Alisar desde la raíz.
Con el pelo seco -para no quemarlo- y las placas calientes, selecciona un mechón y haz varias pasadas desde la raíz en la misma dirección.
Dirigir las puntas con precisión.
Aplica la plancha (pequeña para las puntas) sobre el pelo húmedo. Céntrate en las puntas y el flequillo. Dale la forma que desees, hacia el rostro o despuntado.
Moldear con giros de muñeca.
Con un cepillo rizador y un movimiento rápido lo lograrás. Marca una raya alta y lateral. Trabaja desfilados, medios y puntas. Al final, aplica serúm para levantarlas.
Crear tirabuzones superdefinidos.
Las tenacillas con tu mejor aliado. Deja el flequillo para el final. Divide el pelo y enróllalo mechón a mechón en el tubo. Manténlo así un par de segundos y suelta. ¡Ya lo tienes!
Ondular con rulos y pinzas.
Necesitas rulos y unas cuantas pinzas para sujetarlos. Colócalos sobre el pelo húmedo.
Cúbrete con una redecilla y aplica aire con el secador.
Dar volumen con golpes de aire.
Usa tus dedos a modo de rastrillo para levantar las raíces y retirar el pelo. Con el difusor, dirige el chorro de aire a la parte que estás trabajando. Pon laca.



