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Nueva técnica para salvar a los bebés prematuros

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Pese al avance continuo de la medicina, todavía hay muchos bebés prematuros que no pueden superar el momento del nacimiento, un hecho triste que la sanidad trata de solventar con nuevas técnicas. La última que se conoce permite aumentar las posibilidades de salvar a los bebés prematuros “lavando el cerebro” de los pequeños. Veamos en qué consiste.

Este “lavado” se relaciona con la hemorragia cerebral, uno grave problema que afecta puede afectar a los bebés prematuros y provocar daños irreversibles. Esta hemorragias son peligrosas porque pueden afectar al desarrollo del cerebro, desembocando en una parálisis cerebral o graves dificultades de aprendizaje e incluso la muerte.

La mitad de los bebés que padecen una hemorragia sufren un trastorno llamado hidrocefalia, producido por una acumulación de líquido cerebroespinal en el cerebro que provoca que este se expanda.

Sabiendo esto, un grupo de científicos de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, descubrieron un nuevo tratamiento para reducir el riesgo, consistente en drenar el cerebro de este líquido mientras se introduce nuevo fluido.

La técnica se lleva a cabo durante varios días con control continuado para asegurar que la presión del cerebro no se eleva demasiado y sólo se utiliza en bebés más prematuros que han sufrido hemorragias importantes y presentan un alto riesgo de hidrocefalia.

Los bebés prematuros están particularmente en riesgo de hemorragia porque en las etapas medias del embarazo, el feto tiene muchos vasos sanguíneos muy frágiles en el centro del cerebro.

Estos vasos sanguíneos se contraen cuando termina la gestación, por eso las hemorragias son muy raras en los bebés que nacen después de las 40 semanas.

El profesor Andrew Whitelay advierte de la delicadeza de estos pequeños y sus probabilidades de sufrir hemorragias y que ahora, gracias a esta nueva técnica llamada Drift es posible controlar sus efectos colaterales. Esta nueva técnica podría ser la sustitución de la utilizada hasta ahora y que consiste en la inserción de agujas en la cabeza o espina dorsal con el fin de extraer el líquido continuamente hasta poder implantar un shunt que no es más que una válvula instalada en el cerebro que transporta el líquido desde el cerebro al abdomen o corazón para retirarlo del cerebro.

El tubo colocado atrás se usa para drenar toda la sangre y el líquido que está provocando presión, y el tubo delantero se usa para introducir líquido “limpio”, similar al líquido cerebroespinal natural que produce el cerebro.

Fuente | BBC UK

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