¿Estamos preparados para ser padres?

Biológicamente estamos preparados para ser padres desde la adolescencia, pero una respuesta afirmativa o negativa a si lo estamos o no dependerá del momento en que nos lo formulemos. Lo principal es averiguar si sentimos el deseo de ser padres o madres con una forma sencilla de preguntarlo: ¿Tengo el deseo de ser madre? ¿Tengo el deseo de ser padre? Si la respuesta es afirmativa y la situación en la que nos encontremos (tanto a nivel material como físico o emocional) acompañan, ¡adelante!

  • Situación material: debemos preguntarnos si podremos asumir todos los costes que conlleva tener un hijo (que no son pocos). No sólo debemos tener en cuenta lo básico al nacer: dormitorio, visitas médicas, vacunas, ropa, pañales, papillas y biberones, etc., sino también plantearnos esto a largo plazo. ¿Podremos asumir mantenerle cuando deje de ser bebé? Evidentemente, un niño es para toda la vida y asegurar su seguridad y supervivencia va más allá de la etapa de bebé.
  • Situación emocional: para proporcionar estabilidad emocional a nuestros hijos, nosotros debemos estar bien a nivel emocional. Además de esto, debemos ser capaces de darles todo lo que un niño necesita. Si por alguna razón consideramos que no podremos dar lo mejor de nosotros en este momento, sería mejor esperar. Una buena forma de averiguarlo es la técnica del acróstico, que resume todo lo que el hijo necesita con las letras de la palabra padre. ¿Os animáis con este juego de palabras? Lo tenéis representado en la imagen que encabeza este artículo.

Si tenéis una situación normal pero las ganas os desbordan, no lo penséis más ni tengáis más dudas, ya que reunís lo más importante: las ganas y el amor por un hijo que todavía no es.

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