¿Cuáles son las primeras señales de que el parto se acerca?

Aunque lleves nueve meses de embarazo, la realidad es que tanto el trabajo de parto como el propio parto en sí mismo se produce en cuestión de días, e incluso en cuestión de horas en muchas mujeres, especialmente en los casos en los que se trate de un segundo o tercer embarazo. Sin embargo, es […]

Aunque lleves nueve meses de embarazo, la realidad es que tanto el trabajo de parto como el propio parto en sí mismo se produce en cuestión de días, e incluso en cuestión de horas en muchas mujeres, especialmente en los casos en los que se trate de un segundo o tercer embarazo. Sin embargo, es bastante probable que el parto sea lo que tienda a ocupar más la mente de los futuros padres, por el temor que se suele sentir a que algo ocurra mal (o a que se produzca algún incidente o problema). ¿De qué forma es posible identificar que el parto es inminente? Y, sobre todo, ¿cuáles son los primeros síntomas que pueden advertir de que el parto se acerca?.

Síntomas y señales del parto

Los síntomas que surgen en el preparto

Como manifiestan muchos especialistas, lo cierto es que, en realidad, deberíamos diferenciar entre los síntomas que ocurren con el preparto, y con las señales que suceden antes del parto. En el caso particular del preparto, antes precisamente del inicio del auténtico parto, las hormonas que segregan tanto el útero como el bebé van preparando el cuerpo de la mamá para el alumbramiento.

Así, en las últimas semanas de embarazo es posible que, en la mayoría de las ocasiones, surjan algunas señales que pueden ser relacionadas con un parto inminente, pero como la experiencia tanto de la gestación como del parto son únicas en cada mujer (y también en cada embarazo), el efecto de estos síntomas previos es igualmente diferente. A pesar de ello, son señales útiles -y evidentes- de que la fecha de parto se aproxima.

Descenso

Si eres mamá primeriza, es habitual que el bebé generalmente empiece a “caer” o a descender a la pelvis unas pocas semanas antes de que el parto comience, algo que ocurre generalmente alrededor de dos o cuatro semanas antes, aunque este período de tiempo puede variar.

Sin embargo, si se trata de un embarazo posterior (por ejemplo, porque ya has sido mamá con anterioridad), esta sensación de “alivio” no ocurre a menudo hasta que realmente te encuentras en el trabajo de parto.

En cualquier caso, significa que el bebé se está moviendo hacia abajo, situándose en camino del conducto del parto. Idealmente primero la cabeza, situándose hacia la pelvis ósea. Es lo que médicamente se conoce como “encajamiento”.

Contracciones de Braxton Hicks

Durante el embarazo el útero se ha ido ejercitando para la llegada de las fuertes contracciones, las cuales son imprescindibles para que el alumbramiento llegue a buen término. Son contracciones débiles e irregulares, que se experimentan en algún momento a partir de las 20 semanas de embarazo. Además, destacan por lo general por ser indoloras, aunque sí pueden ser algo incómodas.

Contracciones de Braxton Hicks

Estas contracciones, en ocasiones, pueden desencadenarse como consecuencia de un aumento en la actividad de la madre o del bebé, aunque lo cierto es que nadie comprende completamente el papel que juegan estas contracciones en el embarazo. Se cree, por ejemplo, que pueden ayudar a promover el flujo sanguíneo, siendo útiles para mantener la salud uterina a lo largo de la gestación, o bien preparar el útero para el momento del parto.

Eso sí, estas contracciones no causan la dilatación del cuello uterino, por lo que si tienes contracciones dolorosas o regulares es probable que no sean de Braxton Hicks. En cambio, son el tipo de contracciones que deberían llevarte inmediatamente al hospital, ya que podrías estar de parto.

Los síntomas que señalan la llegada del parto

Expulsión del tapón mucoso

Se trata posiblemente de uno de los signos más evidentes de que el parto es inminente: la expulsión del tapón mucoso. Este tapón tiende a bloquear el cuello uterino a lo largo del embarazo con el fin de proteger al bebé contra las infecciones.

Esta expulsión no suele producirse hasta que comience el parto, aunque el cuello uterino puede dilatarse lo suficiente como para que el tapón mucoso se desprenda incluso entre 1 a 2 días antes de que empiece el parto (incluso en algunos casos puede ocurrir de 10 a 12 días antes).

Es una sustancia de apariencia y textura más bien pegajosa, de color ligeramente marrón, aunque también puede ser sanguinolenta y rosada. En cualquier caso, cuando su expulsión se produce, es una señal clara de que se ha producido la dilatación del cuello uterino.

Contracciones de parto

Contracciones

Cuando comienza o se inicia el parto verdadero, la naturaleza de las contracciones cambian: se vuelven más rítmicas, regulares y dolorosas. Son contracciones completamente involuntarias, que una vez iniciadas, no cesan hasta el nacimiento del bebé.

Es importantísimo calcular las contracciones contando desde el principio de una hasta el comienzo de la otra. Cuando empieza esta primera fase, las contracciones se suelen producir cada 30-60 segundos a intervalos de 5-20 minutos. Sin embargo, durante la conocida como “fase activa”, las contracciones tienden a durar 60-90 segundos con intervalos de 2-4 minutos.

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