Contracciones de parto: todo lo que debes saber (duración, como son y más)

De acuerdo a las descripciones médicas que existen del parto hay un total de tres fases. Una primera en el que el cuello uterino se abre completamente para permitir el paso de la cabeza del bebé. Hacia el final de la segunda fase nace el niño, y en la tercera (y definitiva), se expulsa la […]

De acuerdo a las descripciones médicas que existen del parto hay un total de tres fases. Una primera en el que el cuello uterino se abre completamente para permitir el paso de la cabeza del bebé. Hacia el final de la segunda fase nace el niño, y en la tercera (y definitiva), se expulsa la placenta.

Contracciones de parto

Qué son las contracciones de Braxton Hicks y cómo son (para diferenciarlas de las contracciones de parto)

Podríamos definir a las contracciones de Braxton Hicks como una especie de “ensayo general” de lo que está por venir en el parto: los músculos uterinos tienden a flexionarse en preparación para el grandísimo trabajo que, posteriormente, tendrán que hacer en un futuro cercano. Si bien es cierto que pueden ser difíciles de distinguir de las contracciones de parto reales, éstas no son lo suficientemente eficientes e intensas como para conseguir que el bebé nazca.

En definitiva, consisten en un tipo de “ejercicio” del útero para prepararse para las contracciones más fuertes e imprescindibles del parto. Y lo hace a base de contracciones débiles irregulares. Es decir, podríamos relacionarlas con una especie de ejercicio de “precalentamiento” para el útero.

De esta forma, pueden comenzar alrededor de la semana 20 de embarazo, aunque lo más habitual es que comiencen entre las semanas 28 y 30 de embarazo. En definitiva, terminan por volverse más frecuentes durante el noveno mes de embarazo, pudiendo convertirse en un motivo de confusión para muchas mamás, especialmente para las que tienen un embarazo primerizo.

¿Cómo son las contracciones de Braxton Hicks? ¿Cómo se sienten? Este tipo de contracciones suelen sentirse sobre todo durante el reposo, desapareciendo durante la actividad cotidiana o durante la práctica de ejercicio físico. Esta es una de las diferencias principales con las verdaderas contracciones de parto, que continúan -o aumentan- si la embarazada se desplaza.

Así, si la embarazada coloca su mano sobre el abdomen es muy probable que note cómo se endurece y se tenga durante unos 25 segundos aproximadamente. Y, a diferencia de las contracciones de parto, las contracciones de Braxton Hicks no son dolorosas, aunque sí pueden ser algo molestas. En este sentido, si tienes molestias, es posible paliarlas sentándote y quedándote quieta, descansando un poco.

Cómo son las verdaderas contracciones de parto

Cuando se inicia el verdadero parto, la naturaleza de las contracciones cambia. Se vuelven más rítmicas, muchísimo más dolorosas y además se producen a intervalos regulares. Por otro lado, son contracciones involuntarias, de manera que una vez comienzan, no cesan hasta el momento del nacimiento del bebé.

Cómo son las contracciones de parto

Las contracciones tienen un inicio, un final y una pausa, que ayuda a la mamá a poder relajarse y coger fuerzas para la siguiente contracción. Al comienzo tienden a ser irregulares, poco frecuentes, pero a medida que avanza el parto es común que mantengan la siguiente evolución: desde cada 10 minutos, a cada 6, 4, 3 y 2 minutos, que es cuando la embarazada ya se encuentra en el conocido como trabajo de parto.

¿Cómo contar las contracciones? Es posible contarlas o calcularlas desde el principio de una hasta el principio de otra. Al iniciarse la primera fase, las contracciones suelen producirse cada 30-60 segundos a intervalos de 5-20 minutos; aunque esta pauta puede variar. De hecho, hay mujeres que pueden no notar las primeras contracciones hasta que éstas no se suceden a intervalos más cortos de, por ejemplo, 5 minutos.

Por otro lado, durante la fase activa, las contracciones tienden a durar 60-90 segundos, con intervalos de 2-4 minutos.

¿Cuándo ir al hospital? ¿A partir de qué momento?

Lo más adecuado es ir al hospital desde el momento en el que se han tenido una hora con contracciones cada 4 o 5 minutos, y que duran 40 segundos. Si vas antes puedes correr el riesgo que el parto se vuelva más lento. Además, si las contracciones aún no son muy fuertes y no has llegado a dilatar lo suficiente, lo más probable es que te envíen de vuelta a casa.

Aunque el tiempo es en realidad muy variable, lo que depende de cada mujer y también de cada embarazo, es habitual que el proceso de parto en un parto primerizo dure alrededor de 12 horas. Aunque, como te decimos, todo dependerá de cada mujer. Por ejemplo, hay casos en las que la mamá primeriza ha tenido al bebé en apenas 4 horas, lo que depende a su vez de su propia genética y de otros factores relacionados.

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