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Cómo utilizar el sacaleches

sacalechesEl sacaleches puede ser un instrumento muy útil durante la lactancia, permitiendo guardar cantidades de leche materna para alimentar al bebé, por ejemplo, durante la ausencia de la madre o en lugares donde no será sencillo dar el pecho. En algunas ocasiones, el sacaleches incluso ha permitido salvar la lactancia materna.

En ocasiones, el arte de amamantar presenta algún problema que el sacaleches puede resolver, como pueden ser los problemas en la succión, el exceso de producción de leche o una demanda superior por parte del bebé.

Pero, ¿cómo utilizar el sacaleches? Lo primero son las medidas de higiene. Tras lavarse las manos y mantener las condiciones higiénicas mínimas, se debe limpiar el pecho con leche detergente, aunque también se puede optar por unos discos que ya vienen preparados y que se encuentran a la venta en farmacias. Después se secará el pecho sin arrastrar para no irritarlo y se extraerá la leche utilizando material esterilizado.

Existen tres tipos de sacaleches. El sacaleches de bomba, con una bomba que se une a la campana de cristal, adaptada a la areola. Al apretar la bomba, se aspira la leche. El segundo mecanismo es el de batería que trabaja apoyado en el pecho accionando un motor a pilas, aspirando la leche y almacenándola directamente. Por último, los sacaleches de jeringa se apoyan sobre el pecho y se tira del émbolo para que la leche quede depositada en la jeringa.

En cualquier caso, es necesario utilizar la leche antes de 24 horas y es conveniente guardarla en el frigorífico si no se va a utilizar inmediatamente. También es posible guardar la leche durante más tiempo. Para ello, se introducirá en bolsas esterilizadas con cierre hermético y se guardarán en el congelador, permitiendo mantener la leche de tres a seis meses. Después, tan sólo habrá que dejar que se descongele y calentarla como se hace normalmente.

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