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Angioma: el tumor benigno más frecuente entre los niños

El angioma es el tumor benigno más frecuente entre los niños y suele aparecer en el primer mes de vida del bebé, empezando con un pequeña mancha rojiza que aumenta de tamaño hasta alcanzar grandes proporciones. Debe diferenciarse de la patología congénita infantil, que es producida por problemas vasculares pero que presenta síntomas parecidos.

angioma

Este tumor benigno, muy pocas veces presenta problemas mayores, salvo el aumento del tamaño del angioma, que en el caso de la cara, presenta dificultades en el desarrollo de los bebés. Así, puede llegar a comprimir los conductos respiratorios a medida que se expande el angioma, así como llegar a la zona visual y el resto de zonas de la cara.

El tratamiento del angioma será diferente en cada caso, puesto que este abarca tres fases: crecimiento, estabilidad en el tiempo e involución.

En cuanto a las posibles complicaciones, la más importante es la ulceración del angioma, que puede dejar marcas físicas y desencadenar un sangrado y dolor en el niño. Por ello, se deben intentar evitar en la medida de los posible las secuelas médicas.

En cualquier caso, lo más importante será frenar el crecimiento del tumor, objetivo para el cual se utilizarán diferentes técnicas, como un tratamiento quirúrgico, una extirpación simple o tratamiento láser.

Otra angioma es la malformación capilar, que se soluciona a través de tratamiento láser y que no involuciona.

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