Qué hacer si te has exfoliado la piel de forma excesiva: consejos útiles para recuperarla

La exfoliación de la piel es un proceso fácil, sencillo y especialmente útil a la hora de retirar el exceso de células muertas que han acabado por acumularse en ella con el paso de las semanas. Y, además, es una opción naturalmente excelente de disfrutar de una piel más limpia, bonita y radiante, ya que […]

La exfoliación de la piel es un proceso fácil, sencillo y especialmente útil a la hora de retirar el exceso de células muertas que han acabado por acumularse en ella con el paso de las semanas. Y, además, es una opción naturalmente excelente de disfrutar de una piel más limpia, bonita y radiante, ya que una vez desaparecen ese exceso de células muertas, dejamos ver la piel subyacente. Pero, ¿qué ocurre cuando nos exfoliamos la piel en exceso? Y, sobre todo, ¿qué podemos hacer a la hora de recuperar la piel después del exceso de exfoliación?.

Qué hacer si te has exfoliado la piel de forma excesiva

Si tuviéramos qué definir qué es y en qué consiste la exfoliación, podríamos decirte que básicamente se trata del proceso de eliminar las células muertas de la superficie de la piel, utilizando para ello las herramientas necesarias para poder conseguirlo: desde una herramienta química a una sustancia granular (o de exfoliación).

La piel, es cierto, elimina de forma completamente natural las células muertas -para dar así espacio a nuevas células- cada 30 días, más o menos. Es el considerado como ciclo natural de la piel, y suele completarse en 1 mes aproximadamente. Pero, en ocasiones, las células muertas se acumulan y no se desprenden por completo. Es cuando la exfoliación cumple su papel, puesto que de forma química o física, nos ayuda a retirar las células que han quedado, y además a conseguirlo de manera efectiva.

Por tanto, la exfoliación llevada a cabo correctamente, y nunca en excesos, aporta interesantes cualidades a la piel. Por ejemplo, ayuda a mejorar su apariencia, brindándole un aspecto más brillante. Puede ayudar en la prevención de los poros obstruidos, a la par que a largo plazo puede aumentar la producción de colágeno.

Por otro lado, y no menos importante, puede ser especialmente útil a la hora de mejorar la efectividad de los productos tópicos para el cuidado de la piel. ¿Sabes por qué? Por algo muy sencillo: ayuda de forma positiva a facilitar su absorción, mejorándola.

Pero, en ocasiones, es posible que nos exfoliemos la piel en exceso. Quizá nos aplicamos el producto de forma muy intensa (algo que puede ocurrir fácilmente con los productos con textura granular). O, bien, que lo hagamos muchas veces a la semana, cada día, cuando la mayoría de dermatólogos aconsejan únicamente llevarlo a cabo una o dos veces como mucho cada semana.

Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando después del proceso de exfoliación la piel se torna enrojecida, tenemos la sensación de que arde, surgen algunos brotes a modo de granitos, o se inflama con facilidad. Estos son, en definitiva, síntomas relacionados con el exceso de exfoliación, y son señales de advertencia para parar por un tiempo y tratar de cuidar y reparar la piel.

Algunos consejos útiles para reparar la piel después de haberla exfoliado en exceso

Si surgen algunos síntomas como enrojecimiento, irritación e inflamación, sobre todo después de un proceso o método exfoliador, es bastante probable que te hayas pasado, ya sea a la hora de aplicártelo o bien lo has hecho demasiadas veces (efectivamente, más de las necesarias o recomendadas).

Consejos útiles contra la excesiva exfoliación

Si esto es así es fundamental seguir las pautas que te proponemos a continuación:

  1. Detente. No es aconsejable seguir exfoliándote la piel, incluso aunque los síntomas mejoren con el paso de los días. Recuerda que la duración completa de un ciclo celular de la piel suele tardar en torno a un mes aproximadamente. Por tanto, es fundamental detener todos los exfoliantes físicos o químicos y no volver a aplicártelos hasta que, al menos, hayan pasado 30 días. Lo mismo ocurre con los productos a base de retinol, y también con los limpiadores espumosos.
  2. Sustituye. Cambia cualquier producto con retinol o limpiador espumoso por un limpiador mucho más suave. También continúa utilizando una crema hidratante, pero ésta debe no tener fragancia (es decir, es aconsejable que sea lo más natural posible).
  3. Repara. En aquellas zonas enrojecidas o demasiado resecas, utilizar un producto emoliente puede ser muy útil. Por otro lado, las cremas a base de hidrocortisona, o los geles de áloe vera, pueden ser de gran ayuda.

Si aparece ardor, un síntoma evidente de que nos hemos excedido en el proceso de exfoliación, podemos aliviarlo fácilmente aplicándonos una compresa fría. Además, añadir una crema de hidrocortisona o un poco de gel de áloe vera, con propiedades curativas, ayudará contra el enrojecimiento y la inflamación.

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