Las principales consecuencias de exfoliarte la piel en exceso

Muchos dermatólogos sostienen que la exfoliación es un método excelente (y en muchas ocasiones necesaria) a la hora de eliminar las células muertas de la piel, permitiendo además revelar una piel fresca, radiante y mucho más luminosa, que encontramos debajo de la superficie. No en vano, los productos con capacidad exfoliante se han vuelto tremendamente […]

Muchos dermatólogos sostienen que la exfoliación es un método excelente (y en muchas ocasiones necesaria) a la hora de eliminar las células muertas de la piel, permitiendo además revelar una piel fresca, radiante y mucho más luminosa, que encontramos debajo de la superficie. No en vano, los productos con capacidad exfoliante se han vuelto tremendamente populares en los últimos años, especialmente porque los podemos adquirir fácilmente en supermercados y peluquerías, sin la necesidad de acudir a la consulta de un dermatólogo. Pero pensando en sus cualidades, podemos correr el riesgo de utilizarlos en exceso. ¿Y cuáles son sus consecuencias?.

Las principales consecuencias de exfoliarte la piel en exceso

Lo cierto es que, como manifiestan muchos especialistas, en realidad un producto exfoliante persigue no solo el objetivo de eliminar células muertas, sino que su uso se encuentra especialmente indicado en caso de piel seca y descamación. Sin embargo, estos mismos problemas o señales pueden aparecer también cuando existe un sobre-exceso de exfoliación. O, lo que es lo mismo, cuando nos estamos exfoliando la piel en exceso. Entonces, ¿cómo es posible saber si es necesario exfoliar nuestra piel, o nos estamos excediendo y en definitiva deberíamos darle un descanso?.

Síntomas del exceso de exfoliación: las señales de advertencia

Como opinan muchos dermatólogos, en la consulta del especialista, la exfoliación excesiva es considerado como uno de los errores o problemas que más comúnmente ven en el día a día de su práctica médica. En general, es útil exfoliar la piel una o dos veces por semana, lo que permite acelerar la renovación de las células de la piel sin ocasionar daños.

Efectivamente, una o dos veces por semana, como mucho. Sin embargo, es muy habitual tender a utilizar estos productos exfoliantes casi a diario, pensando que estamos haciendo bien a nuestra piel. Pero si es así, lo más probable es que la piel nos esté pidiendo un descanso.

Afortunadamente, debería ser bastante fácil saber si estamos o no sobre-excediéndonos a la hora de utilizar el producto exfoliante. Por ejemplo, es una señal clara de advertencia si, de repente, nuestra piel se vuelve enrojecida, irritada y la sentimos inflamada. Además, también puede volverse seca y escamosa. Si esto ocurre, posiblemente nos estemos exfoliando la piel más de lo necesario (más de lo debido, a fin de cuentas).

Por otro lado, también pueden surgir otros síntomas relacionados, como:

  • Brotes, en especial la aparición de pequeños granos o granitos (similares al acné).
  • Sensación de ardor o molestias.
  • Mayor sensibilidad a otros productos que utilizas habitualmente en tu rutina de cuidado diario.

También es cierto que la piel puede tornarse algo cerosa, lo que puede ser habitualmente confundido con un brillo saludable. Pero, en realidad, es debido a la eliminación de células de la piel y sus aceites naturales, permitiendo que la piel subyacente se exponga de forma prematura. Por tanto, la piel aparece de la misma manera que si tuviera un brillo radiante, pero es debido a que está más expuesta, y por ende seca.

La sobreexposición, además, a este tipo de productos, puede ocasionar que surjan grietas y descamación que, con el paso del tiempo, acaban por volverse dolorosas. Y puede existir una mayor sensibilidad a productos rutinarios que, cada día, tiendas a utilizar a la hora de cuidar y limpiar tu piel. Si luego de aplicarte tu rutina diaria de tratamientos cutáneos, la piel se vuelve repentinamente enrojecida, se descama con facilidad y además sientes ardor, probablemente se deba a un exceso de exfoliación.

Piel irritada

Si me he exfoliado en exceso, ¿qué puedo hacer?

Si este es tu caso, y has notado ya algunas de las reacciones mencionadas con anterioridad después de la exfoliación, entonces lo mejor es dejar de exfoliarse hasta que la piel se haya curado, y vuelva en definitiva a la textura que habitualmente tiene. Esta textura, eso sí, será diferente de una persona a otra, pero básicamente significa la textura que tenías antes del tratamiento exfoliante. Por ejemplo, si siempre has tenido propensión al acné, obviamente, está será tu “textura” de referencia.

Básicamente debes seguir algunos de los consejos que te proponemos a continuación:

  • No vuelvas a utilizar ningún producto exfoliante hasta que la piel se haya recuperado y restaurado por completo. Por tanto, evita los limpiadores espumosos, los productos de retinol, así como los exfoliantes físicos o químicos.
  • Sustitúyelos, por el momento, por un limpiador suave, así como por una crema hidratante sin fragancia.
  • Aplica un rico emoliente sobre las manchas rojizas o enrojecidas. También puede ser útil los geles de áloe vera puros.

Es habitual que la duración completa tarde en torno a un mes aproximadamente, ya que es la duración completa del ciclo celular normal de la piel. Por tanto, tendrás que esperar al menos 30 días para que la piel vuelva a la normalidad.

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